Castilla y León protege las ballenas que no tiene



Se les extinguió el lince y ahora tratan de extinguir los lobos a tiro limpio, pero no se preocupe nadie, que en Castilla y León la protección de la fauna es una prioridad. Especialmente la de los cetáceos marinos, como ha quedado demostrado en el tocho-informe (812 páginas) del Programa de Desarrollo Rural (2007-2013), base para justificar los 1.838 millones de subvención que recibirá de los fondos FEADER de la Unión Europea. De acuerdo con este documento público, la marsopa común (Phocoena phocoena) y el cachalote (Physeter macrocephalus) no sólo están presentes en los ecosistemas fluviales, embalses y lagunas de esa inmensa Comunidad Autónoma, sino que además sus poblaciones son vulnerables, esto es, son todavía numerosas pero empiezan a dar señales de estar amenazadas.
Sorprende esta preocupación por los cetáceos en una región de interior sin salida al mar. Pero aún sorprende más la explicación dada para justificar tan injustificable error. Según explicaron fuentes de la Consejería de Medio Ambiente al Diario de León,  “el listado se ha copiado del que ya existía en el año 2006″. O sea, que la obsesión ballenera de nuestros políticos viene de lejos.
En realidad, tal comportamiento evidencia una forma diferente de hacer las cosas: el esfuerzo por alzarse con la difícil corona de copiones en este cada día más competitivo mundo del Copia y Pega. Experiencia no les falta. Como en los tres intentos fallidos por presentar un informe ambiental mínimamente creíble con el que el Gobierno de Castilla y León pretende avalar la construcción de una macro urbanización de esquí y cachondeo en San Glorio (Picos de Europa), y donde se incluyen numerosos párrafos copiados de páginas web como El Rincón del Vago“, tesis universitarias e incluso una guía de Chile.
Con tales antecedentes, que en el río Pisuerga haya ballenas en peligro de extinción resulta de lo más lógico.

Imagen extraída del blog TutuBueno.

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